A medida que recorremos los distintos caminos de los alrededores de Cáceres encontramos numerosos vestigios históricos que nos hablan de una ocupación del territorio desde muy antiguo y que se extiende hasta prácticamente la actualidad. En esta ocasión vamos a centrar la atención en unos vestigios arqueológicos de los cuales nos habló nuestro amigo D. Javier Gómez Pérez que se encuentran muy cercanos al actual embalse del Lancho, pero dentro del término municipal de Casar de Cáceres; justo al lado de la vía de ferrocarril y muy cercano al camino que lleva desde las Arenas y cruza desde Malpartida de Cáceres a Casar de Cáceres; una ubicación que queda el yacimiento totalmente a la vista.

De acuerdo a nuestro profesión como arqueólogos e historiadores nos acercamos al lugar con todo el respeto que se merece un yacimiento; no obstante es evidente que ya ha sido excavado y sondeado. Justo al otro lado de la vía ferroviaria, enfrente del propio yacimiento se observan los cuadrados en damero que pertenecen a sondeos arqueológicos. Al otro lado de la vía se ubica ya el yacimiento arqueológico total o parcialmente excavado y presuntamente de origen romano como revelan los innumerables restos de latericio, tégulas y material constructivo esparcido por todo el perímetro. Por su parte, decir que su estado de conservación no es muy bueno ya que el ganado pasa por encima de los restos, los cuales desde su excavación es evidente se halla en un total y lamentable estado de abandono.

A primera vista, lo que hemos podido ver e interpretar en lo poco que se ve, dada la abundante presencia de vegetación en el mismo es que posiblemente se trate de un asentamiento de época tardorromana, un asentamiento de carácter rural. Este hecho no sería extraño dada la evidente riqueza de la zona del Casar de Cáceres en vestigios romanos dado que por ella atraviesa la Vía de la Plata; hecho que hemos podido observar tras la consulta de su inventario de bienes culturales en su plan general municipal de 2017 en el que vienen detallados algunos de los elementos arqueológicos hallados en la zona; entre ellos como es evidente la mayoría de carácter romano.

En cuanto a los restos que nos ocupan este está formado por un núcleo habitacional de forma rectangular del cual queda el perímetro formado por muros de sillería granítica hasta una altura de unos 20 centímetros y un grosor también de unos 20 centímetros. En este núcleo habitacional se observa un agujero en el centro que podría ser el lugar donde se insertaba la viga central que sostendría la techumbre de madera, posiblemente a dos aguas. Por su parte, decir que estos muros de sillería actuarían de zócalo y que sobre ellos se levantaría un muro de adobe sobre el cual descansarían las vigas de madera. Y de igual manera las otras dos estancias independientes de esta primera que bien podrían corresponderse con estancias de almacenamiento o para guardar el ganado.

Hecha esta interpretación estaríamos ante un posible vicus o explotación agropecuaria similar a los muchos que existen en los alrededores de Cáceres, como por ejemplo en los Barruecos, y que bien podrían relacionarse con las cercanas necrópolis existentes también en la zona, como son la Zafrilla, o más cercana aún al yacimiento que estamos tratando la Necrópolis de la Marrada del Muro que bien nos estarían hablando de una ocupación rural muy posterior al Siglo III d.C.

No obstante, la presencia de estos vicus o explotaciones agropecuarias no existen por casualidad sino que su ubicación responde a unas determinadas condiciones. En este caso la presencia de los restos a los cuales nos estamos refiriendo responde claramente a la abundante presencia de agua. Por su parte destacar que esta es una zona especial, pues además del agua vital para la supervivencia humana y animal, esta ubicación bien podría responder a las propiedades medicinales de las aguas del Lancho en cuyas proximidades se hallan las ruinas del balneario de la Gecosa y cuyas propiedades conocían ya de por sí los romanos como demuestra la presencia de alguna que otra estela romana en la zona y por supuesto el hallazgo de los famosos exvotos en forma de cabra en la zona de la Zafrilla dedicados a la diosa prerromana Ataecina cuyo culto fue transformado tras la ocupación romana y posteriormente eliminado tras la cristianización como demuestra la presencia de cruces.

Por lo tanto estamos hablando de pequeñas comunidades de carácter rural que ocupan el territorio en estas vicus o explotaciones agropecuarias, asentamientos que cristianizan esos lugares de culto ancestrales como la Zafrilla y lo eligen por su carácter sacro como lugar de enterramiento en tumbas excavadas en la roca como a día de hoy pueden verse en diversos puntos alrededor de Cáceres.

Fuente

Plan General Municipal de Casar de Cáceres, 2017

RAMOS RUBIO, J.A., DE SAN MACARIO, O., y ESTEBAN, J. “Ruta arqueológica por tierras de Malpartida de Cáceres”. Alcántara, 81 (2015)

UTM: ETRS89 29N 714865/4371955

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