El Lugar de la novela prehistórica en la literatura

La novela histórica está de moda, de eso no hay duda. No hay más que asomarse al escaparate de cualquier librería para ver que los títulos más destacados son de esta temática. Eso a mí a veces me ha creado una duda razonable, pues si hablamos de novela histórica, basada en documentos escritos, ¿en qué lugar situamos la novela que abarca ese largo periodo de la humanidad que no cuenta con esos escritos? Según algunos estudiosos del tema, se puede considerar histórica si el escenario de la novela se encuentra localizado en un lugar concreto y real y en un tiempo específico. Otros estudiosos proponen la inclusión en la novela de algún hecho real y algún personaje histórico para que pueda ser considerada de este género. Si fuera así, en la novela de temática prehistórica tenemos un problema, pues no podemos acceder a nombres de batallas o hechos significativos y mucho menos al nombre de algún personaje real de la época ¡ya nos gustaría saber el nombre, la vida y la historia del autor (o autora) de los bisontes de Altamira!

Con todo, escribir una novela sobre una época anterior a la escritura representa un problema, puesto que la obra baila entre la documentación arqueológica y la más fantasiosa de las imaginaciones (como debe ser en una obra de ficción, por cierto). Dicho esto, me sumerjo en un mundo literario peninsular lleno de libros, pero con poca repercusión en el periodo prehistórico. Además, si algún autor se ha lanzado a escribir sobre este tiempo, lo normal es que la mayoría de novelas estén escritas en tiempos paleolíticos o, echando el resto, en tiempos neolíticos.

A partir de la Edad de los Metales, parece que hay un vacío cultural, un silencio literario que, personalmente, no termino de entender puesto que es un tiempo rico en hallazgos que invitan a imaginar historias fascinantes. Después de mucho reflexionar sobre el tema, quiero comprender que una novela sobre estos tiempos, en los que existe una sociedad jerarquizada y compleja, es difícil para un escritor ajeno totalmente al medio arqueológico. Y aquí me surge otra pregunta: ¿por qué no se anima ningún arqueólogo a escribir una novela sobre un tema que dominan tan bien? Quizás sea porque un arqueólogo es un científico y la literatura es el lado opuesto a la ciencia, la ficción. Y sigo preguntándome: ¿y no podríamos encontrar un punto intermedio en el que hacer confluir los estudios científicos con la ficción literaria? A ese punto he intentado acercarme con la novela La premonición de Safeyce, en la que he invertido cuatro años, con la intención de acercarme a los estudios arqueológicos y hacer una versión lo más factible posible de lo que «pudo ser» la Edad del Bronce. Sin embargo, atendiendo a según qué clasificaciones, la novela histórica abarca, no solo el periodo histórico, sino también el tiempo previo a la escritura, la prehistoria del ser humano. Con el anhelo de que alguien más se anime a escribir una novela prehistórica en este 2018, solo me queda desearos ¡feliz y venturoso año!

Fuente| María Rosario Mondéjar, colaboradora de Arqueogestión: Arqueología y Gestión Turística y Autora de la Novela histórica La premonición de Safeyce

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