Hablemos de la Premonición de Safeyce. Escenarios (Parte II)

Puntual a la cita y con el compromiso de desvelar los secretos que prometí el mes pasado (La Premonición de Sayfe. Escenarios, Parte I), aquí me hallo, dispuesta a cumplir. Como os decía el pasado mes, en la novela La premonición de Safeyce, aparecen una serie de poblados y lugares emblemáticos que me sirvieron para desarrollar la trama novelesca. El poblado de Cabezo Redondo, el monte sagrado del Arabí y el poblado de la IlletadelsBanyets. Sin embargo, en un momento de la acción, unos personajes de cuyos nombres no quiero ahora acordarme, deciden embarcarse en una aventura fascinante que les hará recorrer el curso del río Guadiana hasta alcanzar las tierras y los acantilados de Portugal.

En esa aventura, los viajeros llegarán a un poblado abandonado. Se trata de la Motilla de Azuer, ubicado en la localidad de Daimiel, en Ciudad Real, territorio del río Guadiana.Esta motilla parece que se abandonó allá por el año 1350 a.C. Teniendo en cuenta de que la novela transcurre sobre el año 1200 a.C., no quedaba más remedio (para ser consecuente con la cronología) que hacer del escenario un lugar desierto y ruinoso, pero que no deja de mostrar sus fantásticas murallas concéntricas y su enorme pozo. Al lector ávido de información que no conozca este yacimiento le animo a que realice una visita para conocerlo, pues merece la pena.

Los protagonistas de esta aventura seguirán viaje, recorriendo el curso del río Guadiana, y llegarán al poblado de Alarcos. Escogí este pobladopara el desarrollo de la acción porque estaba adscrito al Bronce Tardío, aunque daban para esta ubicación una cronología de 1100 a.C., cien años posterior a la cronología real de la novela. El poblado estaba en la parte alta de un cerro, junto al curso del río Guadiana. Es un yacimiento de poca entidad pero en la novela suceden situaciones muy interesantes.

Y siguiendo el curso del Guadiana,  los aguerridos personajes aventureros (podrían ser perfectamente los “callejeros viajeros” de la Edad del Bronce), se adentran en tierras extremeñas… y llegan al poblado de Castillo de Alange. Me gustó la ubicación de este yacimiento en un lugar que antiguamente estaba flanqueado por dos ríos. Quise aquí dar a conocer al lector la importancia de los vados en épocas tan remotas. Además de ser un poblado de la Edad del Bronce (ubiqué mi historia en la Umbría), el hallazgo de una posible empuñadura de espada en oro me sirvió para hilvanar una historia que enlazaba con el tesoro de Villena (haciendo referencia a un artículo de Rosario Lucas, «Algo más sobre el Tesoro de Villena: reconstrucción parcial de tres empuñaduras», 1998). Además, de Castillo de Alange es oriunda la “Bella Céler”, personaje clave para el desarrollo final de la novela.

Por último, los personajes llegan a los acantilados del Parque Natural del Suroeste Alentejano y la costa Vicentina. Atravesando estelas, haciendo incursiones en caminos llenos de hombres y pequeños pueblos, llegarán a la costa. Será en el solsticio de verano, frente al inmenso océano, desde la tierra del fin del mundo donde saben que se acaba todo. El lugar más mágico de la Antigüedad, donde muere el dios sol cada día. Y tendrán una experiencia iniciática… Y bajarán al inframundo.

Muchas gracias, como siempre, por vuestro tiempo.

Fuente| María Rosario Mondéjar, colaboradora de Arqueogestión: Arqueología y Gestión Turística y Autora de la Novela histórica La premonición de Safeyce

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