Ermita de Nuestra Señora de la Luz (Arroyo de la Luz)

Cuando pensamos en la población de Arroyo de la Luz es muy complicado que a nuestra memoria no venga la imagen de la Virgen y de esa ermita situada en medio de la dehesa boyal del pueblo. De modo personal debo reconocer que es uno de mis lugares preferidos en Extremadura y de los que más veces he visitado ya que creo que es un lugar especial y la mucha devoción que le tengo a Nuestra Señora de la Luz, que sería coronada canónicamente el 23 de Abril de 2006.

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Imagen de la Santísima Virgen de la Luz

No obstante, como historiador y arqueólogo para mí, y para muchos investigadores, la dehesa de la luz, los propios alrededores de la ermita y de la misma población, son lugares que tiene mucho que ofrecer, con mucho potencial histórico y arqueológico, puesto que es evidente dada la cantidad de vestigios en sus alrededores de distintas épocas que es un sitio donde el hombre posó su mirada desde tiempos muy remotos.

En concreto en los alrededores de la ermita vamos a encontrar vestigios como la cercana necrópolis tardorromana-visigoda o la gran cantidad de tumbas antropomorfas datadas en el siglo VII que existen en aquella zona salpicando la dehesa, y por supuesto la presencia de prensas olearias y lagares diseminados por la misma; hecho que confirma y evidencia el hallazgo de un asentamiento rural romano del cual procede una columna o ara de granito rojizo en cuyo basamento se puede leer I[OVI] O[PTIMO] M[AXIMO]. TALABVS VICTORI[S] F[ILIVS] SOL[VIT] y que hoy sostiene sobre un barrueco una cruz en el exterior de la ermita. También fue hallada una estela de granito de forma rectangular, donada al Museo de Cáceres con la inscripción: MIO F[ILIUS] PA[TR]ONO MER[ITISSIMO] PIENTISSIMO F[ACIENDUM] C[URAVIT].

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Ara y columna romana en cuyo basamento se lee I[OVI] O[PTIMO] M[AXIMO]. TALABVS VICTORI[S] F[ILIVS] SOL[VIT]

Todo ello son posibles evidencias de tipo arqueológico, pero no cabe duda que también existe la tradición, una leyenda que corrobora la idea de que la actual ermita de la Virgen de la Luz se construyera para su culto sobre una primitiva ermita que ya se encontraba en ruinas cuando la virgen se aparece, según la tradición, en pleno campo de batalla en Abril de 1229. Esta primitiva ermita sobre la que se construye el primer culto a la Virgen pudo ser de origen visigodo tal y como nos deja entrever la leyenda sobre el origen de la actual ermita, y que bien recoge Fuentes Baquero en su publicación “La luz de Arroyo”, y que nosotros hemos encontrado en el libro de Oratorios y Ermitas de Cáceres. Esta es la siguiente:

“Otra leyenda, o tradición, que explica la fundación de la ermita y la devoción a la Virgen de la Luz de distinta manera es la del Conde Pelagio. Es en el siglo VI. Dominan en España los visigodos. Eran arrianos. Una herejía que negaba la divinidad de Jesucristo, y por lo tanto, la maternidad divina de María.

El Conde, fiero él, se enamoró perdidamente de una linda pastorcita, creyente ella, muy cristiana y fervorosa. Pelagio se llamaba el Conde, Leticia la pastorcita. A las reiteradas pretensiones amorosas del Conde se opone la hermosa pastorcita alegando: No me casaré jamás con un hombre no católico. Yo amo a María la Virgen y a Jesús. El conde, enfurecido por la negativa, mandó encarcelar a Leticia y a toda su familia.

En los calabozos del castillo rezaba la bella pastorcita. El segundo día de Pascua los criados del Conde irrumpieron en su presencia para decirle asombrados: ¡Señor!, el rebaño de Leticia, la pastorcita prisionera es cuidado por una anciana llamada María que ha devuelto la vista al ciego escudero Sixto. Y más dijeron al conde: Que cuando fueron a detener a la anciana para traerla al castillo, les había sido imposible hacerlo porque sus pies se habían quedado clavados en el suelo junto a una encina. Al mismo tiempo decía la anciana: Arrepentidos los quiere Jesús. Decid al Conde que si no da libertad a Leticia y su familia se quedará ciego hasta que, arrepentido, se haga creyente.

Enfureciéndose luego el Conde y, en su ira, quiso matar a Leticia, a su familia, a la anciana María y al rebaño. Y, al instante, Pelagio quedó ciego, según la profecía. Sumido en la oscuridad de la ceguera, cayó de rodillas penitente el Conde, y, clamando en alta voz, decía: ¡Señor, perdón, creo en Ti! Recobró la vista, convertido, y dio la libertad a Leticia y a su familia. Aceptó la pastora los amores del Conde y se casaron junto a la encina sagrada donde habían visto los criados a la anciana María. Y sobre la encina, apareció una señora muy bella y resplandeciente que les dijo: ¡Seguid siendo buenos cristianos! ¡La religión de Jesús os salvará! La anciana María soy yo. Seré vuestra luz en las tinieblas. Yo seré vuestra Patrona. Yo seré vuestra Virgen de la Luz y os protegeré en las desgracias”.

Fuere como fuere, hay que tener claro que se trata de una ermita cuyo origen es antiguo, así como la devoción a la Virgen de la Luz. Las evidencias arqueológicas en su alrededor podrían proclamar la veracidad de lo que en la leyenda se relata, donde se habla de los visigodos en el siglo VI de nuestra era así como referencias al culto arriano. No obstante sabemos que esa ermita o “templo” ya se hallaban en ruinas cuando se reconquista la población en 1229 y de nuevo, según la tradición y las fuentes medievales, fue donde Alfonso IX agradecido por el milagro de la aparición de la Virgen en el campo de batalla ordena construir una primitiva ermita para su culto, germen de la actual iglesia.

No obstante, no podemos olvidar otras fuentes, que también son interesantes para su estudio; los primeros testimonios documentales los hallamos en la Visita que hacia 1480 hace el Obispo de Coria a la ermita, la cual por aquel entonces se denominaba “Ermita de Santa Lucía de Luzena” y ya desde 1500 se conocerá con el nombre de “Santa María de la Luz”. Ya en el siglo XVIII encontramos referencias en el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura de 1791 donde se nos habla de la distancia a finales del siglo XVIII desde el pueblo a la ermita “media legua”, y la cual no tenía ni heredades ni censos, solo las limosnas de los devotos a la virgen; lo cual nos habla de ese especial fervor a la imagen de la Virgen y que se mantiene en la actualidad, así como referencia a la tradicional romería y procesión de la imagen el segundo día de Pascua de Resurrección; el actual Día de la Luz, actualmente Fiesta de Interés Turístico Regional (desde 1997).

Sin embargo, el siglo XIX fue un tiempo muy convulso para la ermita (también para el resto de Extremadura) pues sabemos que muchas obras de valor de oro y plata (lámparas, relicarios y coronas de las imágenes) que hasta entonces se custodiaban en ella han desaparecido como consecuencia de los numerosos problemas bélicos en esta centuria; y de hecho en 1809 durante la Guerra de la Independencia las tropas napoleónicas destrozan parte de la ermita quemando desgraciadamente las imágenes de la Virgen de la Luz, el Cristo de la Expiración y la de San Benito; ese mismo año hasta 1814 le ermita sufre un importante proceso de reconstrucción en el cual segun la informacion que nos fue proporcionada por el Cronista Oficial de Arroyo de la Luz, D. Francisco Javier Garcia Carrero, muchas de las piedras utilizadas para tal fin proceden de la cercana Ermita de la Magdalena, hoy en dia en ruinas.

A día de hoy contemplamos una ermita que en conjunto es una obra del barroco popular, del siglo XVIII, aunque conserva restos, los arcos y la entrada de los pies, de finales del siglo XV ejecutada en mampostería y sillería, de una nave y presbiterio rectangular con tres puertas: las de los lados del Evangelio y de la Epístola son muy sencillas, abiertas en arco de medio punto; la de los pies, en arco apuntado, presenta decoración de bolas. La ermita recibió varias reformas en el transcurso de los siglos destacando el año 1768 cuando se arregla la mitad norte de la misma que amenazaba ruina; y entre 1778 y 1780 se ejecuta el enrejado de hierro que cierra el pórtico de la ermita y rodea todo el edificio.

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Portada de la Ermita donde puede verse el enrejado del siglo XVIII que rodea todo el edificio

En cuanto a la cubierta en su origen estaba dotada de un artesonado de madera que se retira y sustituye por el actual entre 1699 y 1741. En su interior, los tres tramos de su única nave están separados por arcos apuntados que descansan en pilares cuadrangulares adosados, luciendo en la cubierta una bóveda de cañón con lunetos. La ermita tiene un zócalo de azulejos que se colocaron en el año 1946. El presbiterio, comunicado con la nave mediante un arco triunfal de medio punto, se cubre con cúpula sobre pechinas. A cada lado de la nave se sitúan capillas, la del lado del Evangelio se cubre con bóveda de cañón, y la del lado de la Epístola con cúpula sobre pechinas. Tras la capilla mayor está el camarín de la Virgen cuyas obras finalizaron en el año 1734.

Interior de la Ermita de Nuestra Señora de la Luz

Fuente

RAMOS RUBIO, J.A., DE SAN MACARIO SÁNCHEZ, O. “Ermitas y Oratorios de Cáceres”.

D. Francisco Javier Garcia Carrero, Cronista Oficial de Arroyo de la Luz

2 comentarios en “Ermita de Nuestra Señora de la Luz (Arroyo de la Luz)

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