Las Presas, Grandes obras de infraestructura hidráulica y desconocidas en la historia

Qué duda cabe que a lo largo del tiempo, desde época romana hasta los tiempos más recientes, en Extremadura, dada la escasez y poco caudal de los arroyos, ha sido necesario agudizar el ingenio; y resultado de ello son las numerosas presas construidas en nuestra región a lo largo de todas las épocas. No obstante nosotros vamos a acercarnos a las que se construyen entre los siglos XVI al XVIII; las cuales se financiaron de forma muy diversa, aunque generalmente las abordaban los Concejos, que recurrían en los casos difíciles a reputados técnicos de la Corona.  Los ediles recurrían a bienes propios, préstamos o censos al recababan impuestos espe­cíficos, como los sisas, sobre algunos productos de consumo generalizado, pero que generalmente no podrían considerarse de primera necesidad.

Estas grandes construcciones hidráulicas las cuales se inspiran en las presas romanas por excelencia, muros de fábrica con contrafuertes, y cuya finalidad más normal fue la generación de fuerza motriz para la molienda del trigo y otros cereales, si bien se usaron también para abastecimiento de poblados, abrevadero de ganado, lavadero de lanas y criadero de peces; además en Extremadura es bien sabido que se suelen intercalar los años de extrema sequía con años de aguas torrenciales, lo cual estas infraestructuras también servirían, para regular el cauce de los ríos y evitar fatales inundaciones.

En lo que se refiere a la función ganadera de estas infraestructuras, la producción tanto de ovino como de vacuno tiene una arraigada tradición en toda la región, y la construcción de estas obras ayudaría al manteni­miento de más cabezas de ganado. en cuanto a su funcionamiento como pesquisas o pesquerías tiene mucho sentido como actividad económica en muchas zonas de Extremadura, pero también tiene que ver con ese “fervor económico” que existía en el siglo XVI en la región (recordemos que en esta época se levantan la mayoría de las Iglesias Parroquiales dedicadas a la Asunción) y la construcción de estas infraestructuras formando lagunas por así decirlo garantizaba el suministro de pescado en especial en esos 166 días de vigilia en las que estaba “prohibido” el consumo de carne.

En cuanto a la función agrícola entre los siglos XVI y XVIII en Extremadura se distinguen dos usos: en primera instancia, la agricultura extensiva, predominantemente de secano, principalmente de cereales para uso humano y animal; y en segundo lugar la agricultura intensiva, dominada por las huertas y los regadíos, y es por tanto donde entran en juego estas infraestructuras hidráulicas que garantizaban incluso en época estival el riego de esas pequeñas propiedades hortícolas  que se disponían como es lógico en las orillas del arroyo represado.

Finalmente, tenemos la función industrial, tal vez la más conocida en la región, y de la cual aún hoy en día dispongamos de más ejemplos conservados. Es el uso de la presa para canalizar el agua hacia los molinos de rodezno. Esto, en el siglo XVI, sólo podía ser afrontado por grupos de campesinos, que eran a su vez los propietarios del molino en partes, en días o en veces de uso. El molinero no era más que un asalariado de este grupo de campesinos, propietarios de las tierras que producían el cereal. Este régimen se mantiene hasta los años 50 del siglo XX, año en el que sabemos que los molinos harineros entran en decadencia y muchos se abandonan para arruinarse con el paso del tiempo.

En Extremadura existen numerosos ejemplos de estas magníficas infraestructuras hidráulicas, y en nuestras rutas encontramos muchas en Malpartida de Cáceres por ejemplo en las presas que dan abastecimiento de agua para los numerosos molinos harineros hidráulicos que hallamos en el Paraje de los Barruecos o la misma “Charca del Lugar” próxima a la población. Otro ejemplo de ello podría ser la presa que hoy forma la conocida como “Charca Grande” de Arroyo de la Luz que según el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura en 1791 servía para el riego de las huertas, y por supuesto no puede faltar olvidar que se cita la Laguna del Casar de Cáceres, entre otras muchas que existen diseminadas por nuestra geografía; todas ellas obras de carácter popular realizadas con escasos recursos materiales y técnicos, que hemos olvidado y que, como historiador y arqueólogo, creo que merece mucho la pena acercarse a este tipo de creación con objeto de identificarlas en su contexto histórico-artístico.

Fuente| PLASENCIA LOZANO, P. “La Presa Renacentista del Casar de Cáceres”, Norba-Arte, Vol. XXVII, 2007, pp. 9-28.

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