La cal, y el oficio que de ella deriva, el calero, es sin duda parte de la historia cacereña tratándose este de un oficio ya desaparecido, pero del cual nos quedan vestigios como los que hoy traemos en esta sencilla entrada. En primer lugar, debo reconocer que hacía mucho tiempo que no aparecía por aquel paraje de la Sierra de “Los Hornos” cercano al Risco de Sierra de Fuentes; sabía de la existencia de este conjunto de hornos y hacía algún tiempo que quería visitarlos.

Analizando un poco este conjunto de hornos en primer lugar debemos fijarnos en su ubicación; no se elegía un lugar al azar para construir una estructura de este tipo. En primer lugar tenemos la proximidad de material prima, la roca calcárea en abundancia en el cercano Calerizo del cual hemos hablado ya en otras ocasiones, y de donde se extraía la roca ya desde aproximadamente el siglo XVI, tiempo en la cual la demanda de cal era muy grande puesto que la mayoría de los edificios utilizaba la cal como argamasa y como modo de enlucir. Además de la materia prima también la sierra ofrecía abundancia de leña de encina y retamas.

Las primeras documentaciones de la construcción de hornos de cal en Extremadura son de esta centuria, del Siglo XVI; posteriormente en Cáceres, autores como Simón Benito Boxoyo entre otros hablarían de la importancia de este oficio en la villa ya que en los alrededores podemos encontrar varios. No obstante, la arqueología ha demostrado que el oficio es mucho más antiguo, se remonta por lo menos a la época romana prolongándose hasta época islámica, y obviamente continuaría en época moderna hasta el fin de estas estructuras en los años 70 del pasado siglo XX.

Por otro lado, su ubicación en lo alto de la sierra, en una zona de pendiente, tampoco es una casualidad pues este hecho, añadido a la pequeña explanada que existe en la zona donde se asienta este conjunto de hornos, facilitaba tanto la construcción de la olla de cocción como la carga y descarga del horno.

Otra cuestión que llama la atención es el porqué existen tantos hornos juntos. La respuesta está en el proceso de obtención de la cal, y es que este duraba aproximadamente un mes: una semana para cargar, una para hacer la cocción, una de enfriamiento y la última para descargar el horno. Debido al tiempo que duraba la cocción era es habitual encontrar varios hornos de cal relacionados en una pequeña área, como ocurre en el caso que presentamos en esta ocasión en Sierra de Fuentes. Siempre que la cantidad de materia prima lo permitía, los artesanos aprovechaban la estancia en la zona para hacer más de una hornada de manera simultánea.

Fuente| Hornos de Cal y Calcineros (Matson 1989).

UTM| ETRS89 29N 732928/4368915

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