En la segunda mitad del siglo XVIII existió un lavadero de lanas de San Miguel en Arroyo de la Luz propiedad de Propios hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuando paso a ser propiedad de D. Germán Petit, recibiendo el lavadero las aguas de la charca que lleva su mismo nombre, que recoge todas las corrientes de las inmediaciones, y después de surtir a otra charca pequeña desemboca en el riachuelo de Pontones.

Aún se conserva la majestuosa fábrica construida a base de mampostería y sillería en las esquinas, recerco de los vanos y zonas nobles. Se accede al interior por dos puertas, una situada en el patio mediante una gran portada adintelada, su interior se encuentra en lamentable estado de conservación, aún pueden contemplarse los muros maestros de la que fuera capilla de San Miguel con acceso interior y exterior, presentando en esta zona una portada rectangular cegada, rodeada de esgrafiados encalados exornado con dentellones y ovas, y coronada por un azulejo que representa a la Virgen rodeada de los ángeles y coronada por el Espíritu Santo en forma de Paloma. El motivo esgrafiado rodea al azulejo. La entrada principal está rematada por un campanario con arco de medio punto con pináculos. Por esta zona de la entrada a la capilla se encuentra el acceso principal al Lavadero de San Miguel, mediante una gran puerta adintelada, rodeada de motivos esgrafiados elementales y rematados en motivos curvilíneos y pináculos que centran un escudo heráldico de los Vizcondes de Roda: Jordán de Urríes y Ulloa, timbrado con corona de don Álvaro de Ulloa, a instancias del cual se construye y comienza a funcionar el Lavadero. Su interior presenta nave única de dos tramos separados por pilares, cubiertos con bóveda de arista y capilla mayor con bóveda de cuarto de esfera, se encuentra en muy mal estado de conservación el retablo rococó de la segunda mitad del siglo XVIII, con hornacina central de arcos lobulados donde presidía la imagen de San Miguel del siglo XVIII, actualmente en propiedad privada de don Ramón Jordán, Vizconde de Roda.

Las edificaciones del Lavadero de San Miguel forman un gran patio central en el que se integran las salas de esquileo, las viviendas de los operarios y las salas de esquileo, ermita y, en este caso, la vivienda residencial de los propietarios de carácter señorial, que aún pervive en condiciones no muy idóneas. Actualmente es una explotación agropecuaria de propiedad privada. Estamos pues ante un “complejo industrial” perfectamente estructurado en el que se hace el primer tratamiento de la materia prima: la lana, desde el esquileo al lavado, clasificado y comercialización de la misma.

No obstante, esta zona también es un lugar sensiblemente arqueológico, hecho que demuestra el hallazgo por parte de mi compañero bloguero de Cáceres al Detalle, Rubén Núñez, de una inscripción romana, la cual halló partida y colocada exenta en posición vertical, se encontraba casi tapada por unos juncos churreros (Scirpus holoschoenus), y la interpretación epigráfica que propone es: [….] FILIUS/[…]+A / F(ACIENDUM) C(CURAVIT). Es decir, […] hijo/a de [….] procuró hacerlo.

Mi experiencia en campo, y en trabajo arqueológico me dice que esta inscripción es un claro ejemplo, de los muchos que existen a lo largo y ancho de Extremadura, de reutilización de materiales durante épocas anteriores; y en este caso lo corrobora la presencia en las cercanías del Lavadero de lanas de Arroyo de la Luz de una vía y un yacimiento romano y demás de un complejo importante de tumbas antropomorfas existentes en la zona incluidas en una cronología que abarca desde el siglo IV hasta el siglo IX. Por su parte, destacamos que también en las cercanías fueron halladas las dos cabritas de bronce dedicadas a la Dea Sancta Adaegina Turibrigensis.

Conocemos a la diosa indígena prerromana Adaegina gracias a los innumerables altares con inscripciones latinas aparecidos en el antiguo territorio de la Hispania Ulterior y, más concretamente, entre el Tajo y el Guadiana. Adaegina era una diosa madre de la muerte y de la regeneración, del renacimiento o de la vuelta a la vida, diosa telúrica relacionada con el mundo subterráneo o infernal, cuyos poderes curativos y para la fertilidad pueden manifestarse a través de las aguas subterráneas de determinadas fuentes o manantiales de origen profundo. En definitiva, una deidad o ninfa protectora de las aguas mineromedicinales, dispensadoras de la salud y de la fecundidad humana.

Ello quiere decir que los romanos conocían la presencia de aguas medicinales en zona, y de ahí la leyenda de que Arroyo en su origen se llamara “del puerco” pues se cuenta que un cerdo enfermo se bañó en el barro y curó en la zona donde ya a mediados del siglo XX se levantan los Baños de La Gecosa, un balneario de aguas minero-medicinales. El edificio, en estado de avanzada ruina, aun permite imaginar las bañeras para la toma de aguas, el lugar de la caldera y, el manantial que sigue desbordando su agua.

Fuentes|

RAMOS RUBIO, J.A., DE SAN MACARIO SÁNCHEZ, O. “Ermitas y Oratorios de Cáceres”.

¿Y tú de quien eres? Una inscripción romana en un lavadero de Lanas, Rubén Núñez, Cáceres al Detalle.

Datos aportados por D. Francisco Javier Garcia Carrero, Cronista Oficial de Arroyo de la Luz.

UTM: ETRS89 29N 712685/4372358

 

2 comentarios en “Ermita y Lavadero de Lanas de San Miguel (Arroyo de la luz)

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