Las piedras para el hombre primitivo eran símbolo de perennidad, invariabilidad, inmovilidad, unidad, energía y fuerza. Han sido adoradas por la sacralidad que contenían debido a su forma, origen o tamaño; concediéndoles tanto un significado mágico como religioso. Por lo tanto, A lo largo de la historia, prácticamente todas las civilizaciones han hecho uso de la sacralidad de las piedras. Con la llegada del cristianismo muchos lugares, antes considerados paganos, se sacralizan para el culto y en algunos se construyen incluso ermitas. Tal vez este sea el origen de las cruces de piedra de una forma general.

Hecho este pequeño antecedente nos centramos en la cruz que hayamos cerca del Barrueco de Arriba, en el término municipal de Malpartida de Cáceres, tratándose esta de un cruz grabada sobre un batolito granítico, la cual llama mucho la atención y en el pueblo la llaman la “Cruz del Ahogado”. No obstante existe una tradición en dicha localidad que dice que cada 25 de julio (día de Santiago) solía ahogarse alguna persona, sirviendo esta como una advertencia de las madres para los niños que durante el verano no respetaban el tiempo de digestión para bañarse de nuevo, e inculcar así el miedo y excitar del peligro de ahogamiento a sus hijos.

Desgraciadamente es amplia la nómina de malpartideños que durante siglos se ahogaron bien por accidente, bien porque se echaron «ajogá» voluntariamente abatidos por las tristezas y dificultades de la vida. En concreto, se cuenta con más de cien caso desde el siglo XVII en los que en las partidas se especifica como causa de defunción la de morir ahogado o de asfixia por inmersión como atestigua la pétrea cruz grabada sobre una piedra existente en el llamado callejón del Barrueco de Arriba, a pocos pasos del molino harinero de aquella Charca y de la conocida Fuente de los Burgaños.

Y os preguntareis ¿Qué es esa cruz? ¿Por qué está ahí? La respuesta está en las pocas letras aún legibles esculpidas sobre dicha cruz, la cual según la inscripción correspondería a la tumba de Fernando Rebollo Domínguez quien fue extraído ahogado el 29 de abril de 1871. Tenía perturbadas sus facultades intelectuales desde hacía tiempo y como se le sacó en avanzado estado de descomposición se decidió enterrarlo en aquel mismo sitio, junto a la Charca.

Fuente|

PLAZA BLETRÁN, M. “Antecedentes del Culto a las Cruces de Piedra”.

AGÚNDEZ GARCÍA, J.A. “Sucedió hace… (330): Ahogados” en Periodico Hoy, Miércoles 31 de Julio de 2019.

UTM: ETRS89 29N 716171/4366995

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