A medida que recorremos los distintos caminos de los alrededores de Cáceres encontramos numerosos vestigios históricos que nos hablan de una ocupación del territorio desde muy antiguo y que se extiende hasta prácticamente la actualidad. En esta ocasión en el presente artículo vamos a llevar a cabo una revisión del anterior artículo ya publicado en nuestro blog sobre unos vestigios arqueológicos visibles a todo el mundo que pase por el camino que lleva desde las Arenas y cruza desde Malpartida de Cáceres a Casar de Cáceres. Estos vestigios se hallan ya dentro del término municipal de Casar de Cáceres muy cercanos al actual embalse del Lancho.

La primera vez que lo visitamos fue durante una de nuestras rutas en bicicleta guiados por las indicaciones de nuestro amigo D. Javier Gómez Pérez; no tardamos mucho en hallarlo ya que el yacimiento se halla justo al lado de la vía de ferrocarril y muy cercano al ya mencionado camino. No obstante, como arqueólogos nos sorprendió gratamente el yacimiento y por supuesto nos pusimos a investigar sobre el mismo, no encontramos referencia a él salvo en el plan general municipal de 2017 en el que vienen detallados algunos de los elementos arqueológicos hallados en la zona donde hallamos una vaga referencia al mismo.

Por su parte decir que de acuerdo a nuestra profesión como arqueólogos e historiadores nos acercamos al lugar con todo el respeto que se merece un yacimiento; no obstante es evidente que ya ha sido excavado y sondeado. Justo al otro lado de la vía ferroviaria, enfrente del propio yacimiento se observan los cuadrados en damero que pertenecen a sondeos arqueológicos. Ello se llevó a cabo según pudimos saber según entrevista con algunos lugareños cuando se hizo la vía férrea que pasa del yacimiento apenas a 20 metros de la primera de las estructuras que se vislumbran en el terreno.

A primera vista, en nuestra primera visita al yacimiento este se hallaba cubierto por un alto y abundante pasto que solo nos permitió observar brevemente las estructuras que se destacaban sobre la vegetación así como innumerables restos de latericio, tégulas y material constructivo esparcido por todo el perímetro. Se llevaron a cabo algunas fotografías pero, dadas las vagas referencias que hayamos y lo poco que pudimos ver del yacimiento hicimos una primera valoración del mismo asociándolo a un pequeño asentamiento tardorromano o altoimperial encontrando paralelismos en otros presentes en las inmediaciones tales como los Barruecos datados en una cronología entre el siglo IV y el IX. Nada más lejos.

La segunda visita al yacimiento reveló la gran extensión del mismo. Armados con nuestro drone DJI Mavic Air 2 hicimos un vuelo documental (Ver video Youtube) sobre la zona y los resultados fueron inmejorables en lo que se refiere a la documentación de estos restos arqueológicos. Como arqueólogos y estudiosos de la historia de nuestra tierra para fines totalmente de investigación llevamos a cabo fotografías cenitales a gran altura de los restos presentes sobre el suelo revelando imágenes de gran resolución. Dichas imágenes nos han permitido llevar a cabo una detallada planimetría de los restos excavados, y con ello aportar nuevos datos y detalles acerca de este olvidado yacimiento dándole así el valor que se merece.

Fotografía áerea captada mediante Drone (DJI Mavic Air 2)

La planimetría y las ortofotos captadas con nuestro drone nos han permitido observar un yacimiento que presenta a priori un avanzado estado de arrasamiento como consecuencia primero del estado de abandono en que se halla a día de hoy a merced del ganado que pasa a diario y pasta justo encima de los restos, pero también del uso agrícola que durante años tuvieron estas tierras. Ello explica que haya restos dispersos a más de 60 metros a la redonda y que solo se conserven algunas estructuras.

Planimetría (Elaboración propia) del Yacimiento mediante Ortofoto con Drone

Tal y como puede verse en la planimetría llevada a cabo por nosotros mismos, se conservan tres estructuras de forma cuadrangular, todas llevadas a cabo con el material presente en la zona que es el granito y la cuarcita. La primera de estas estructuras es la que se halla más cercana a la vía del ferrocarril, tiene planta cuadrangular de 3 x 3 metros y apenas se alza a 50 cm de altura sobre el suelo. La segunda estructura es la que está sobre un pequeña loma del terreno; de esta estructura se conserva lo que parece ser dos habitaciones contiguas, aunque gracias a nuestra planimetría se ve cómo éstas parecen ser parte de una gran estructura que pudo ser cuadrangular como revela parte del muro transversal a las mismas y que parece dibujar otro espacio rectangular, aunque como hemos dicho se halla muy arrasado. Finalmente la tercera de las estructuras se halla un poco alejada del resto donde se ve claramente que se conservan dos espacios.

Estos muros, tanto aquellos que se conservan como los que se hallan dispersos por los alrededores en forma de sillares actuarían de zócalo de las estructuras y sobre ellos se levantarían los muros de adobe sobre el cual descansarían las vigas de madera que sostendrían la techumbre de tégula como revela la dispersión y presencia de este material en toda la zona.  

En cuanto a la interpretación asociamos los restos a una cronología muy posterior a la fundación de la colonia Norba Caesarina  y su territorium. Y dado el gran tamaño de este yacimiento evidencia un paisaje de gran fertilidad con numerosos cauces de agua y materia prima; en general, un paisaje agrario y rural con asentamientos y granjas, si bien algunas villas que controlarían de una forma el territorio aledaño a la colonia[1] como sería el caso que nos ocupa, y en particular en un momento que abarcaría desde el siglo IV, tiempo en que el poder romano decae en manos de los visigodos asistiendo así a un proceso de ruralización del territorio; cuando algunos de los antiguos asentamientos se abandonan pero otros prosperan en forma de pequeñas comunidades o unidades familiares en granjas que se dedicarían a la agricultura. Tal como tenemos presente en este lugar.

Dada la extensión del yacimiento bien este pudiera ser el hogar de una comunidad formada por varias unidades familiares como evidencia la estructura central del yacimiento. Varias estancias dedicadas a distintos usos pues es bien sabido que este tipo de estructuras rurales estaban dotadas de toda la infraestructura necesaria para la explotación y supervivencia de sus habitantes. Por lo tanto, estaríamos hablando que la estructura central sería el núcleo principal del asentamiento con sus estancias tanto habitacionales como de almacenamiento y que posiblemente las dos estructuras que se hallan exentas del núcleo principal bien pudieran ser otras estancias habitacionales como demuestra el tamaño del espacio situado más al norte con dos habitaciones claramente separadas o tal vez fueran espacios para el ganado o de almacenamiento, distintos espacios dedicados a la explotación ganadera y agrícola del espacio donde se halla ubicado el asentamiento.

Además este gran asentamiento bien podría estar asociado con las cercanas necrópolis existentes también en la zona, como son la Zafrilla, o más cercana aún al yacimiento que estamos tratando la Necrópolis de la Marrada del Muro que bien nos estarían hablando de una ocupación rural muy posterior al Siglo III d.C.

Finalmente decir que la presencia de estos vicus o explotaciones agropecuarias no existen por casualidad sino que su ubicación responde a unas determinadas condiciones. En este caso la presencia de los restos a los cuales nos estamos refiriendo responde claramente a la abundante presencia de agua.

Por su parte destacar que esta es una zona especial, pues además del agua vital para la supervivencia humana y animal, esta ubicación bien podría responder a las propiedades medicinales de las aguas del Lancho en cuyas proximidades se hallan las ruinas del balneario de la Gecosa y cuyas propiedades conocían ya de por sí los romanos como demuestra la presencia de alguna que otra estela romana en la zona y por supuesto el hallazgo de los famosos exvotos en forma de cabra en la zona de la Zafrilla dedicados a la diosa prerromana Ataecina cuyo culto fue transformado tras la ocupación romana y posteriormente eliminado tras la cristianización como demuestra la presencia de cruces evidenciando así que se trata de pequeñas comunidades cristianas desde el siglo IV al siglo IX aproximadamente; comunidades de carácter rural que ocupan el territorio en estas vicus o explotaciones agropecuarias, asentamientos que cristianizan esos lugares de culto ancestrales como la Zafrilla y lo eligen por su carácter sacro como lugar de enterramiento en tumbas excavadas en la roca como a día de hoy pueden verse en diversos puntos alrededor de Cáceres.

Fuente


[1] CASTILLO PASCUAL, M.J. “Hábitat rural y hábitat urbano: su interrelación” en Espacio en Orden: El modelo gromático-romano de ordenación del territorio, Servicio de Publicaciones de la Universidad de la Rioja, Biblioteca de Investigación Nº 4, 2011. pp.64

Plan General Municipal de Casar de Cáceres, 2017

RAMOS RUBIO, J.A., DE SAN MACARIO, O., y ESTEBAN, J. “Ruta arqueológica por tierras de Malpartida de Cáceres”. Alcántara, 81 (2015)

UTM: ETRS89 29N 714865/4371955

Video Documental llevado a cabo con nuestro Drone DJI MAVIC aIR 2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s