Introducción a las Vías Romanas: La Vía de la Plata

La Vía de la Plata constituye uno de los caminos romanos más importantes y esenciales para comprender la historia del Occidente peninsular. Eje vertebrador del territorio que unía el Sur y el Norte, o el Norte y el Sur de la Península Ibérica, ha servido de soporte físico para el intercambio militar, comercial y cultural. Aunque su construcción es de época romana, sus precedentes hay que buscarlos en época prehistórica, en la cual sería una senda natural que, aprovechando los lugares obligados de paso que marcaba la geografía, sería utilizada por los animales para su desplazamiento. A este movimiento faunístico le seguirán las primeras ocupaciones humanas del territorio. Los romanos adecúan este camino natural y lo transforman en una gran obra de ingeniería civil, con intereses eminentemente militares en un principio, en época del emperador Octavio Augusto.

La Vía de la Plata, en el ámbito geográfico que nos corresponde tratar en este trabajo, se correspondería con el número XXIV del Itinerario de Antonino, que arrancaría en Mérida y llegaría a Baños de Montemayor, en el límite septentrional de la provincia de Cáceres. Destaca este trayecto por la conservación de elementos arqueológicos que contribuyen a su identificación. En este sentido, es inestimable la ayuda que ofrece la presencia de numerosos miliarios, columnas graníticas que jalonaban el camino a modo de mojones kilométricos y que se situarían equidistantes a cada milla romana, distribuidos desde el punto de origen al punto de destino. Íntimamente ligados a la calzada se encontrarían un gran número de puentes que salvaban arroyos y cauces de ríos como el Tajo y el Guadiana.

Algunas de sus mansiones, lugares de parada, alojamiento y avituallamiento para el viajero, situadas cada 30 kilómetros aproximadamente, aparecen claramente identificadas en ocasiones con ciudades romanas, como la colonia Augusta Emerita o el Municipium de Cáparra. El camino presenta, además de estos elementos asociados, una buena conservación de su estructura física en numerosos tramos, lo cual hace que sea perfectamente reconocible sobre el terreno.

Bibliografía

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Documento Original: Introducción a la Arqueología de las vías Romanas

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