Santa Olalla, en la Aldehuela, es una de las ermitas de la periferia local a la que el cronista Simón Benito Boxoyo dedica más interés debido a la tradición asentada en la villa de haber sido el lugar de Ponciano, el Pagus Pontiani, de la passio eulaliense. El hecho de la denominación de Olalla, como derivación castellana de Eulalia, no significa necesariamente que haya de poseer tal origen. En la actualidad son muchos los lugares en toda Extremadura que proclaman ese derecho, e incluso ha sido utilizado para medir las millas que median entre Mérida y ese lugar, en relación con la existencia de una vía romana. Lo cierto es que la ermita de Santa Olalla no marca ninguna evidencia, dado el escaso valor que tuvieron las pasiones de los mártires, realizadas siempre con carácter literario y escritas muchos años más tarde de ocurridos los hechos. La ermita aquí situada corresponde a uno de tantos edificios de culto que pertenecen al ciclo de la historia del Derecho Canónico denominado iglesias propias, típicas desde los siglos VI y VII, y de las que existen numerosos ejemplos repartidos por toda la región. El hecho de la denominación eulaliense sólo ha de utilizarse para dotar de significado a la extensión del culto de una mártir próxima y que alcanzó eco más allá de los límites peninsulares.

La propia estructura de la cabecera de la iglesia, así como de ciertos detalles decorativos evidencia la época de construcción a finales del siglo VI o comienzos del VII. En épocas posteriores a la conquista cristiana se vuelve a poner en culto la primitiva construcción que debió quedar arruinada por las sucesivas acumulaciones de las tierras que resbalan desde el llamado “cerro de los Romanos”. Al siglo XV corresponden profundas modificaciones estructurales y se sabe que por los libros de la Cofradía que el edificio siempre sufrió los constantes embates de la humedad. Las reformas más radicales tuvieron lugar en el siglo XVIII con la adición de nuevos cuerpos y sobre todo, con el refuerzo del pórtico que sirvió durante algún tiempo para reducir los empujes ya citados del “cerro de los Romanos”. Así se cumplía mejor la labor asistencial, derivada de las adquisiciones de menaje  de cocina y mesa. No en vano la ermita se halla en un camino que comunica la zona de Torreorgaz con Malpartida de Cáceres, cruzándose desde antiguo con la Vía de la Plata, en el Trasquilón. La referencia que hace Boxoyo al texto del obispo Galarza y a este lugar, procede de una cita tomada de Solano de Figueroa.

Fuente|BENITO BOXOYO, S. “Noticias Históricas de Cáceres y Monumentos de la antigüedad que conserva. Cáceres, 1794” en Noticias Históricas de Cáceres y Monumentos de la antigüedad que conserva, Enrique Cerrillo Martín de Cáceres (ED.). Cáceres, 2009

Coordenadas UTM: ETRS89 29N 724833/4366133

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